La celebración de la Rosca de Reyes, tiene como significado la representación de la ofrenda de los Reyes Magos al Niños Dios.

Rosca de Reyes, amor a Dios sin principio ni fin

 

                                               Por Javier Claudio

 

            En tanto inició desde ayer la venta de la tradicional Rosca de Reyes en panaderías y tiendas de autoservicio, pocos conocen su origen y significado, la que data de la Edad Media (Siglo XIV) y representa un símbolo de amor eterno de Dios que no tiene principio ni fin.

            La celebración que es el 6 de enero, ya es una costumbre entre las familias, anticipa compras de esta decorada rosca de pan difundida en sus inicios en países europeos como Francis y España, hasta llegar a México, poco después de la época de la conquista.

Dentro de la historia se tiene que tres Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltazar, (montados en un camello, un caballo y un elefante), viajaron desde el Oriente hasta Jerusalén guiados por una estrella, para adorar a un profeta recién nacido y llevarle tres ofrendas: oro, incienso y mirra.

Contempla los, libros antiguos que los tres “Reyes del Oriente” encontraron al Niño, quien tenía tres días de nacido, se postraron ante él y le dieron las tres ofrendas. El día en que finalmente los Reyes Magos conocen al Niño Jesús, se le denomina como epifanía, encuentro que simboliza la Rosca de Reyes.

Hoy ese circulo redondo y otras veces ovalado es la parte central de mesas familiares y reuniones, sin que la mayoría conozca su origen y el significado que lleva un agradecimiento a Dios, dijo Miguel Solís cliente de una tienda de autoservicio.

Los precios de las roscas son variables, pues van desde los 150 pesos, donde destaca el tamaño de acuerdo a la familia, aunque también se pueden encontrar en venta sobre los 350 pesos, la tipo familiar y decorado.      

            Esta tradicional Rosca de Reyes de exquisito sabor, le da el agregado a la reunión familiar y entre amigos que en el interior del pan contiene dos o tres muñequitos, que da pie a lo que le llaman la conclusión de esta celebración mediante el ofrecimiento del afortunado, con una merienda.