Miente señor presidente

LO CLARO. Es de prácticas comunes el conocer que, mediante los convenios entre universidades permitan la movilidad de estudiantes de distintas formaciones humanísticas entre planteles del país.

 

Incluso esa movilidad ha dado en los últimos años la posibilidad de hablar en idioma global sobre la pertinencia y universalidad de la formación en las ramas que egresan a licenciados, economistas y muchos otros ámbitos que son orientados en la misma óptica en muchísimas escuelas de América.

 

La doctrina de la salud es quizá un poco más observada y diferenciada de las demás.

 

El vecino país del norte mantiene criterios que hacen más estricta la apertura y los parámetros a este tipo de movilidad.

 

Destaca en el norte el que los convenios que la Universidad Autónoma de Tamaulipas mantiene con sus pares norteamericanos, comparten el que se faculta a un alumno médico cirujano egresado a realizar su pregrado en un hospital de Texas. No será más, barrera oponente el idioma.

 

La ciencia tiene un lenguaje universal.

 

LO MUY OSCURO. “- ¡Miente usted, señor presidente!… o le mienten”.

 

Así encabezaba la portada de un modesto pasquín local de la ciudad de Matamoros, Tamaulipas; firmaba Estanislao Molina y el panfleto se llamaba “El Picudo”.

 

El pasaje –traído de la historia por el periodista Ángel Virgen Alvarado y por Luis Gerardo González- refiere al segundo informe presidencial de Adolfo Ruiz Cortines; aquellos fastuosos encuentros entre sociedad y gobierno, al que llegaron a llamar “El día del Presidente”.

 

En ese discurso Ruiz Cortines daba cuenta de la construcción del aeropuerto internacional de la ciudad de Matamoros.

 

La respuesta inmediata que hizo estrago nacional al informe proveniente de aquél ‘tinterillo’, era en la razón de que el aeropuerto no había sido construido.

 

El reportero fue llevado a declarar e inclusive a dar explicación al presidente en persona.

 

A la pregunta de “¿Por qué dices que miento?” Aquél espetó: “Pregunte usted a dónde aterrizó el avión que mandó por mi” a lo que contesta uno de los agentes “En Brownsville, Texas, Señor presidente”.

 

Finalmente, y por orden presidencial el siguiente año fue construido… sin ser anunciado en el siguiente informe.

 

30 años de la gobernabilidad mexicana pretende ponerse en un banquillo popular.

 

Sin una sentencia clara de motivos, empieza en corto plazo la consulta pública nacional para enjuiciar a ex presidentes.

 

Quizá, especulando los parámetros de alcance de dicha consulta (que deja fuera al ya juzgado Luis Echeverría) las razones pudieran ser por el desastre financiero al que se enfrenta la paraestatal PEMEX.

 

Donde los beneficios a particulares podrían haber sido mayormente obtenidos durante las gestiones de los que serán enjuiciados por vox populi.

 

Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto.

 

¿Es malo el que pretenda exhibirse ante los mexicanos –que les “elegimos”- por sus tomas de decisiones?

 

No, no es malo.

 

Es bueno desde el criterio que todo funcionario público debe entender que se rinde cuentas y que no es válido orientar el poder en beneficio propio.

 

Esta encomienda ya había empezado como movimientos civiles que demandaban a sus gobernantes que exhibieran sus bienes antes de tomar el encargo y a su salida.

 

Pero la sentencia va más allá. El resultado de la consulta pública será prácticamente una novela de mediano rating. No sabemos si más que eso.

 

La ley de responsabilidades para servidores públicos (que es la que puede hacer enjuiciamiento a los mencionados) ha prescrito para todos menos Peña Nieto, pues su alcance en gravedad va de 3 años -Ley penal- a 7 años -Ley Admva. – después de concluido su periodo.

 

¿Juicio público? Pero las leyes son para eso, para hacerse valer sin necesidad de hacer una consulta sumaria. No se ocupa de saber si “a alguien le late” que enjuicien a quien desvió la ley.

 

Y si hay evidencias respecto a la quiebra de PEMEX –que todos hemos visto que existen- que sea la vara alta de la ley la que consume su veredicto.

Como debe ser.

 

Apunta el mandatario López Obrador (Sic) “Todos los negocios jugosos de corrupción que se hacen en el país llevan el visto bueno del presidente de la República. No es que el presidente tenía buenas intenciones, pero lo engañan, lo traicionan. Mentira. O es cómplice o se hace de la vista gorda”.

COLOFÓN: ¿Ruiz Cortines a la boleta?

 

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