El temor más grande

Alejandro de Anda

LO CLARO. Todo lo que conocíamos, cambió.

La enseñanza misma, la adaptabilidad de todas las prácticas comunes de la vida hacen su proceso de resiliencia y de complementación.

Es necesario avanzar en esta adaptación de la vida normal pero aprendiendo los criterios de supervivencia. En referencia al Covid que es hoy por hoy, parte de nuestra vida y protocolos de existencia.

La práctica médica no queda exenta.

El ejercicio de la enseñanza clínica en la pandemia, debe observar estos considerandos para hacer de nuevo de la práctica de salvar vidas, un nuevo método que contemple los cuidados respecto a los procedimientos sanitarios y demás medidas respecto al virus.

Así lo destaca la Universidad Autónoma de Tamaulipas en las conferencias llevadas a cabo “Desafíos en la enseñanza clínico-quirúrgica durante el confinamiento COVID”.

El cuidado de pacientes y de médicos y equipo en general, es tema esencial.

LO MUY OSCURO. ¿Coronavirus? ¿Alternancia Política? ¿Reelección del presidente? ¿Deportación masiva de Biden? ¡Ja!

Ni siquiera la aparición del ‘Jefe Diego’ en las mañaneras o un debate cara a cara entre Calderón y el actual mandatario se asemeja al uno por ciento del temor más grande que debe ocupar en este preciso momento a México y a 17 países más, de los 194 que conformamos el globo terráqueo.

En 2020, recién comenzaba el aislamiento mundial merced a la plaga china que asola aún al planeta, se daban a conocer por parte de firmas que miden las cifras que importan a los tomadores de decisiones (worldometers.info) las estadísticas que proponían cómo va la mortandad en el mundo.

En el sitio de deshonor, el aborto con 15.5 millones de decesos anuales, seguido por el hambre en 4.1, el cáncer 3.0, el alcohol generaba 917 mil al año y antes que el coronavirus –apenas se situaba en 297 mil- el tema agua potable sigue siendo un factor primario que ocasiona ya 309 mil muertes por su ausencia.

México es un país multicultural y con empresas generadoras de riqueza que podrían compararse en diversidad a las de EE.UU, ejemplo mundial de emprendedurismo y visión de riqueza.

Así, en nuestro país estos capitales demandan recurso hídrico para su funcionamiento.

Donde el primer lugar, sí; adivinó. Cocal Cola requiere de 55 mil 900 millones de litros anuales para producir ‘la chispa de la vida’.

¿Segundo lugar? Pepsi con 32 mil millones. Le siguen Danone, Nestlé, Aga, Jumex, Bimbo. Kellogs que acaparan una buena cantidad de agua dulce.

Efectivamente, no tiene nada de malo y es plausible que le apuesten a México para impulsar desarrollo, riqueza que apalanca dinamismo, fuentes de empleo y desarrollo en una palabra.

Pero…

Hoy se nos adelanta el reloj de arena. El muy temido ‘Día Cero’ se encuentra ya apostado en el calendario presente.

Estrés hídrico le llaman los expertos al factor donde la demanda de agua es más alta que la disponibilidad y la mitad del país, ya la presenta. 15 estados tienen insuficiencia del vital líquido.

Los mantos freáticos que almacenan la producción de agua dulce manifiestan un agotamiento en el 85% de todo el territorio nacional.

El Sistema Cutzamala (el más grande que abastece al centro del país, donde se asienta la mayor cantidad de mexicanos) está al tercio de su capacidad.

Junto con el lago de Cuitzeo en Michoacán, avanzan rápidamente a los signos evidentes de sequía.

Somos –los humanos- 70% moléculas de agua y su absorción es imprescindible para continuar viviendo.

Cualquier humano que sea puesto a prueba, en tres días de no ingerir agua comienzan sus riñones a perder funcionalidad y la acumulación de toxinas provocará un cansancio cerebral y una falla general de órganos, provocando la irremediable muerte. Así de fácil y rápido.

No hay mucho que en materia de infraestructura se pueda lograr para dar reversa a este crucial evento que ya llegó a nuestro entorno.

Sólo hacer nuestra parte en el racional cuidado del preciado regalo del cielo que eventualmente… se nos escurrirá de las manos.

Poca atención hemos destinado en realidad a ese apocalíptico hecho que debería ser factor de elaborar políticas públicas, de estudio de academia, de inversión publico privada para generar conocimiento para desalinizar los cuerpos de agua que sí tenemos en cantidad abundante.

Pero tal parece que hay más entretenimiento en señalar quién era del PRI y se fue a Morena y luego se casó con el PAN y tuvieron un hijo con el Verde.

El que los tenis de la esposa de un candidato sean fosfo, ya no será noticia. La sed ocupará las principales cabeceras de planas. Sin ser fatalistas.

COLOFÓN. Tal parece que la agenda púbica no considera este aterrador hecho y sólo lo mencionan quienes ven catástrofes en las cartas de Moni Vidente.

P.D. La agricultura y ganadería consumen un 76% de toda el agua disponible. La industria el 13% y el consumo en su casa y la mía, apenas el 10%. Deberemos considerar una reducción obligada en algunos de los renglones. Esperemos que otra vez no seamos ‘los más pobres’ los ajustados.

alejandrodeanda@hotmail.com

@deandaalejandro