¡VÁMONOS PA’DELANTE!

Estamos en pleno adviento, es decir, las cuatro semanas que anteceden a la Navidad, que no es otra cosa que el tiempo de preparación espiritual para la celebración de la llegada del Salvador, de Jesucristo hermano, humano, humilde; tiempo para meditar el sentido de tu vida, espacio para la renovación, época para reflexionar cómo puedes ser mejor como ser humano.

Y para ser mejor como ser humano puedes partir del amor, recordando que es la fuente de la vida, porque tiene la magia de transformar lo ordinario en extraordinario, porque es la experiencia vital que te dice que estas aquí como parte del milagro de la vida no para sobrevivir, sino para vivir cada instante a plenitud, cimentando una vida plena en realizaciones, enamorándote de ti mismo, emancipándote de tus miedos, enriqueciéndote hacia adentro y reconstruyéndote hacia afuera, sanando física y espiritualmente.

Para ser mejor humano el viejo campesino ha trabajado en diez principios para el adviento:

1. Ejercitarte día con día para fluir armónicamente con el universo, como fluye el agua del río hacia el mar.

2. Escucha los mensajes que la vida tiene para ti, porque nada te sucede por error, no hay errores, sólo mensajes, aprende a abrir los ojos del alma y los oídos de tu corazón para sentir, escuchar, palpar, sabiendo que llegan a ti no por casualidad, sino por la ley de la causa y el efecto.

3. Decreta: ¡HOY es el día más maravilloso de tu vida!, porque la vida es lo que decimos al universo, “es decir, la vida es lo que viene… no lo que pasó”.

4. “Saber que si no eres responsable de la cara que tienes, pero sí lo eres de la cara con la que sales diariamente al mundo” y el buen sentido del humor ilumina tu cara, te da un rostro que amorosamente refleja alegría, y unos ojos en donde anida la sabiduría.

5. Recordar lo que dicen las abuelas, que estás aquí como parte del milagro de la vida para ser feliz: “Cuando vayan mal las cosas… no vayas con ellas”.

6. Disfrutar a plenitud la vida en el milagro irrepetible del HOY, porque ahí se conjugan el pasado, el presente y el futuro.

7. Recuerda que hacer buenos negocios, tener buena posición económica o social es parte de la vida, no la vida misma, la razón de ésta es muy sencilla: ser felices HOY… que lo demás llega por añadidura.

8. Diariamente busca estar en paz con el universo, con la vida, con la naturaleza, con la familia, en el trabajo, con Dios… es decir, trabajar amorosamente en la paz interior para estar en paz contigo mismo.

9. Cada nuevo amanecer, en la medida de lo posible, elude la mediocridad, los seres superfluos, los egos inflados, los seres pequeños por una vida llena de mezquindades, de violencia y desaliento, evita el odio y el resentimiento, que en tu alma no anide el rencor, porque impide levantar el vuelo, no te afanes en ser dueño permanente de la razón, aprende a escuchar, no sólo con el sentido del oído, sino con los sentidos de la vida… te ayudarán a crecer, a ser mejor.

10. Aprende de todo y de todos, porque estás aquí para aprender, para evolucionar espiritualmente, cuando llegue el éxito recíbelo amorosamente, es producto de toda una vida de esfuerzo, dedicación, empeño y sacrificio, pero cuando llegue el fracaso no lo eludas, que frente a ti está el mejor maestro, escúchalo, tiene muchas lecciones de amor para ti, porque los seres somos como los papalotes: “Sólo nos elevamos contra el viento… nunca a favor de él”1. Recuerda: para que el éxito llegue a ti “no requieres hacer cosas extraordinarias, sólo hacer que las cosas ordinarias estén extraordinariamente bien hechas”.

Para concluir cerramos con la anécdota del Filósofo de Güémez, cuando su hijo Virulo, quien había puesto una carta a Santa Claus en el pino navideños, se levantó en la madrugada para ver qué le había traído, para su sorpresa era nada, pero viendo empañados los vidrios de la ventana, los limpió, asomándose hacia el exterior, percibiendo que había helado y los naranjos se estaban rajando, inmediatamente corrió a despertar a su padre llevándolo a la ventana, cuando lo hizo que mirara hacia la huerta le dijo:

–– Mira, ‘apá, se están rajando los naranjos.

El viejo Filósofo volteó a verlo cariñosamente y le dijo:

–– ¡Mientras no nos rajemos nosotros! ¡VÁMONOS PA’DELANTE!

Que lo mismo nos pase a los mexicanos, que ante cualquier adversidad, circunstancia, problema, confrontación, no caiga el desánimo, arriba corazones… ¡VÁMONOS PA’DELANTE!

1John Neal filosofo2006@prodigy.net.mx; TWITTER:@filosofoguemez;

INSTAGRAM:@FilosofoDeGuemezOficial; FACEBOOK :FilosofodeGüemez-Oficial