El acopio de ganado de exportación iniciará apenas esta semana y de ahí reiniciar la exportación la tercera semana del mes.

Van los ganaderos por dos mil cabezas de exportación

                                   

                                               Por Javier Claudio

 

            Aun cuando enero es considerado un mes de arranque flojo por la recuperación de la actividad ganadera, se contemplan al menos la exportación de alrededor de dos mil cabezas de becerros en este mes como efecto de un abuena producción.

            “Con el reinicio de la actividad pecuaria, se espera que sea hasta mediados del mes cuando se alcance la recopilación de ganado y puedan alcanzarse los dos mil envíos a los Estados Unidos por Nuevo Laredo”, dijo Felipe Javier Fernández Martínez.

            El presidente de la Asociación Ganadera de Nuevo Laredo, dijo que de momento es la humedad y lluvia la que mayormente preocupa a los productores, al considerarse parte elemental para contar con el ganado de calidad que distingue al Estado.

            “Es muy aventurado precisar sobre la reanudación de la exportación, pero se tiene estimado será después de la primera quincena e incluiría lo que quedó varado por las fiesta y asueto de fin de año”, comentó.

            “Las condiciones se van dando con el inicio de año, pero se espera un año bueno de acuerdo a la humead que se pueda lograr en estos días.  Actualmente se está trabajando en los ahijaderos que es en lo que se soporta la nueva camada de becerros y a su vez la exportación”, expresó.

            Hizo saber que al menos el 80 por ciento de la cantidad de animales se exportan cada mes por Nuevo Laredo, el 80 por ciento pertenece a hatos del sur del país y algún 20 por ciento de la región de Nuevo León y Tamaulipas.

            A diferencia de otros años, tenemos ventajas en puerta para esperar lo mejor en la ganadería, pues no han caído heladas en la región que afecten los escasos pastos, lo que nos alienta por la mejoría pese a la escasez de lluvias, dijo el productor Fernández Martínez.

            “Otros años ni alimento había, fueron situaciones verdaderamente difíciles que para sortearlas se tuvo que hacer un gasto en nutrientes balanceados. Hoy es diferente y podemos observar que estamos distantes de situaciones difíciles”, asentó.