Los New York Yankees tuvieron una noche de jueves llena de alegrías en Buffalo, donde visitaron a los Toronto Blue Jays. El partido incluyó un triple play -la jugada más difícil de realizar en el béisbol- ejecutado por el equipo de El Bronx en la primera entrada.

El segundo triple play de los Yankees en la campaña luego de uno logrado en Minnesota hace menos de un mes fue en una acción muy extraña, acaso inédita en las Ligas Mayores.

 

Luego que Marcus Semien y Bo Bichette se embasaron contra el pitcher Michael King y avanzaron una base más en wild pitch, Vladimir Guerrero Jr. sacó una rola directa al lanzador, quien puso out al dominicano en primera base.

 

Entonces vino el caos de parte de los corredores de Toronto, pues Semien fue atrapado entre tercera base y home antes de ser puesto fuera por Gio Urshela, quien luego tiró a la tercera base para que el venezolano Gleyber Torres tocara al corredor Bichette y se completara la lenta triple matanza anotada en términos beisboleros  vía 1-3-6-2-5-6.

Pero el triple play no fue la única acción defensiva extraodinaria de los Yankees. En la sexta entrada, el jardinero derecho Aaron Judge dio un brinco impresionante para robarle un jonrón a Cavan Biggio que hubiera puesto el juego 6-3 en favor de los Blue Jays.

 

La ofensiva de Nueva York más tarde se calentó. Giancarlo Stanton pegó jonrón de dos carreras en la séptima que dio la voltereta en la pizarra. Los Yankees ganaron el partido 8-4 para barrer con la serie de tres juegos.